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30 de abril de 2014

Contrapunto



De un tiempo para acá, la orquesta sólo interpretaba notas bajas. Primero fue la llegada del actual director, que había sido elegido sin saber lo que era un pentagrama, un acorde o un compás. Sólo entendía de tonos altos. Después vino el problema con los instrumentos: faltaban cuerdas, teclas, papel, sillas y hasta un escenario en condiciones para la interpretación.
De modo que un día, durante el estribillo de una pieza sin ritmo titulada 'Revolución Bolivariana', la mitad de los músicos se negó a seguir la partitura. En cambio, formaron un contrapunto para exigir al atril una mayor armonía entre las voces.
Pero el director, que sólo oía su voz de tenor enfurecido, ordenó a su guardia de violines que los hiciera callar. Lo consiguió, pero no del todo. La acústica del auditorio, mermada por las reformas emprendidas por el antiguo director, sirvió sin embargo para que el alegato tuviera resonancia en otras orquestas. Su eco pronto le dio la vuelta al mundo.
Fue así como se logró lo que parecía imposible: que el director, sordo a la libertad interpretativa, se sentara a escuchar a los músicos del contrapunto.

(*) Estudiantes se manifiestan contra el gobierno de Nicolás Maduro en una calle de Caracas. Los enfrentamientos han dejado más de 40 civiles muertos.

18 de marzo de 2014

Pelo malo




—Mamá, quiero que me alises el pelo.
   —No.
   —No quiero tenerlo rizado.
   —No.
   —Mañana me tomo la foto del colegio y quiero salir con el pelo liso. Y vestido de cantante.
   —¡Que no, Junior! ¡Y no molestes más con eso!
   —Mario lleva el pelo liso...
   —¿Quién es Mario?
   —El muchacho del abasto. El de los ojos grandes, negros, como si fueran de mentira...
   —Tú no tienes por qué mirarle los ojos a los hombres. ¡Tú eres un varón!
   —Me gusta el pelo de Mario.
   —¡Silencio! ¡Y a partir de ahora no vuelves a ir al abasto!
   —¿Y el vestido de cantante?
   —No tengo plata. Pide prestada una boína roja y vístete de comandante. Ahora todos los niños quieren ir como el Comandante-Presidente.
   —La abuela me está haciendo un vestido de cantante famoso.
   —No insistas...
   —Además, ella sabe alisar el pelo con el secador. Es fácil.
   —No.
   —O también con mayonesa o aceite...
   —¡Que te calles, Junior! ¡No, no, no! Y ahora, por terco, te lo voy a cortar. ¡Se acabó este asunto del pelo liso! Te lo voy a cortar completico! ¿Me oíste?
   —Yo lo quiero liso.
   —Entonces vete a vivir con tu abuela. Ella te lo alisará y te vestirá de cantante. Mete tus cosas en la mochila y te vas ahora mismo. ¿No es eso lo que quieres?
   —No quiero irme con la abuela.
   —Entonces tienes que cortarte el pelo. Tú mismo. A ver, aquí tienes la máquina. Cógela.
   —...
   —Decide: o te cortas el pelo o te vas a vivir con tu abuela. O con ella o conmigo. No hay término medio: o lo llevas liso o te lo cortas a ras. Tienes que elegir, Junior. Y no me mires así, que en el fondo te hago un favor. Así es la vida, así son las cosas en este país. Mira a tu alrededor y te darás cuenta. O estás de un lado o estás del otro. O gritas «¡Viva la Revolución!» o gritas «¡Abajo el dictador!». Y no hay más, fin, sanseacabó.


(*) 'Pelo malo', ganadora de la Concha de Oro a la mejor película en el LXI Festival de Cine de San Sebastián.