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17 de septiembre de 2015

Cuarto cumpleaños: retrospectiva



—Esta vez, con el permiso de los lectores, vamos a dejar de lado el análisis y el debate para hacer una retrospectiva de lo que han sido estos cuatro años.
   —¿Análisis? ¿Debate? ¡Pero si usted lo único que hace es hablar mal de Colombia!
   —No exagere. Yo sólo digo unas cuantas «cositas».
   —¿Y por qué no hace una fiesta y vuelve a tirar la casa por la ventana?


25 de junio de 2015

Mil latigazos



—¡Qué milagro de verlo...! Pensé que se había retirado de este negocio de los blogs. O que, por fin, alguien le había puesto su «tatequieto» por todas las barbaridades que publica.
   —Soy ambidiestro. Si me amarran una mano, escribo con la otra.
   —¿Y esta vez a quién le va a echar el agua sucia?
   —A nadie. Quería hablar del caso de Raif Badawi, el bloguero detenido en Arabia Saudí.


5 de septiembre de 2011

Una botella al mar (o la labor de un bloguero)



Llevar un blog, a la hora de la verdad, no sirve de mucho. Es más: los blogs nacen del narcisismo de un tipo ocioso al que le gusta perder el tiempo escribiendo notas, apuntes, reflexiones… Y ahí queda la cosa. Si no lo aquejan delirios de grandeza, al bloguero nunca se le pasará por la cabeza que sus posts vayan a «cambiar el rumbo de la Historia» o se conviertan en un «contrapeso del poder y el sistema». No: el bloguero sólo escibre sobre algo o alguien. Otra cosa es lo que sus lectores hagan con eso.
   —Entonces, dice que va a abrir un blog.
   —Sí, imagínese...
   —Y para qué. Eso no va a cambiar nada.
   —Puede ser. Pero es que quiero decir un par de cosas. Y compartirlas, claro.
   —Y sobre qué piensa escribir.
   —Sobre todo lo que se me ocurra: literatura, cine, política, fútbol, diseño de modas, actualidad… Hasta le dedicaré unas cuantas líneas a gente que no tiene remedio, como Fidel Castro o el Papa.
    El bloguero es, más bien, como el que lanza una botella al mar con un mensaje dentro: no sabe a ciencia cierta si será leído por otros, o si llegará a otra playa u otro puerto. Simplemente la lanza.
   —¿Ambidiextro se escribe con X o con S?
   —De las dos formas. Lo importante es que uno aprenda a usar las dos manos.