—Ya que vamos a hablar de
la exposición de Brian Sokol, sería bueno que empezara haciéndolo en primera persona. ¿Qué objeto trajo usted antes de lanzarse al exilio?
—Ninguno. Yo vine a España buscando el olvido.
—¿Y lo consiguió?
—No, qué va... Colombia, con su perversidad infinita, lo sigue a uno a todas partes.