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25 de junio de 2016
Votemos (II)
—¿Otra vez usted con ese rollo de ir a votar? ¿No se cansa? A mí déjeme tranquilo, que prefiero quedarme en casa viendo la Eurocopa. Hoy comienzan los octavos de final.
—Lo uno no condiciona lo otro. Puede hacer las dos cosas.
—Deme una buena razón.
—Tenemos que hacer algo. Esto no puede seguir como hasta ahora.
17 de noviembre de 2014
¿Podemos o Podemos?
—Me extraña su silencio, compañero. Podemos ya es la primera fuerza política en intención de voto y usted no nos ha dedicado ni una sola línea.
—La cosa tiene buena pinta. Lo que pasa es que a veces me entran dudas.
—A ver, qué dudas. Debatamos.
—En primer lugar, no sé de cuál «Podemos» estamos hablando.
—Pues de Podemos, la alternativa ciudadana ante la «casta» política y el poder financiero que, desde el año '78, vienen pisoteando nuestra democracia.
—Ya lo sé. Lo que no me queda claro es si hablamos de «Podemos» o del otro «Podemos».
—Podemos sólo hay uno, compañero.
—Según la RAE, son dos. El primer «Podemos» es la primera persona del plural del presente del verbo «podar». O sea, el que usted usa cuando dice: «Podemos las malas hierbas».
—Bueno, si de eso se trata, ese «Podemos» también tiene que ver con Podemos.
—Claro, y hasta cierto punto lo entiendo.
—¿«Hasta cierto punto»?
—En su significado más directo, el verbo «podar» significa limpiar, asear, expurgar, adecentar o mejorar algo. Pero, visto desde el extremo, también puede ser sinónimo de talar, cercenar, desmochar o mutilar. Y eso es lo que, en el caso de Podemos, no acaba de cerrarme. Sobre todo si se habla de los medios de comunicación o del tratamiento al sector privado.
—Podemos no propone una ruptura, sino un replanteamiento.
—A veces no lo parece. A veces da la impresión de que es mero griterío y resentimiento.
—No, compañero. El griterío es exclusivo de PP y PSOE.
—Si lo que me dice es cierto, entonces nos acercamos al segundo «Podemos».
—¿Qué significa ese «Podemos»?
—El segundo «Podemos» me gusta más. Es la primera persona del plural del presente del verbo «poder». Por ejemplo, el que usamos cuando decimos: «Podemos hacer las cosas de otra forma». Me gusta la voluntad de ese «Podemos», en plural, pues lleva implícito el «poder» de la unión ciudadana que propone otra forma de «poder», o sea, de Estado: uno más cercano, más eficaz y transparente y con una verdadera vocación de servicio. Y como ese «poder» cada día es más «poder», no sería mala idea verlo en el Parlamento como una parte más del «poder» político. Un «poder» dentro del «poder». Es decir, un «poder» más real.
9 de noviembre de 2011
Los oficios secretos de Rajoy y Rubalcaba
No habrá servido para hablar sobre la gestión de la crisis o sobre cómo crear nuevos empleos, pero el debate del pasado lunes sí que dejó algo revelador: las facetas ocultas de los dos candidatos a la presidencia del Gobierno.
—Rubalcaba es un lector editorial, y malo. Aseguró que había leído el programa del PP, pero cayó en el error de exigirle a Rajoy que aclarara algunos puntos. "Me gustaría que me dijera por qué en su programa de gobierno no hay ninguna mención a la sanidad pública". Al candidato del PSOE se le olvida que todo texto tiene silencios, y que debe ser el lector —o elector— el que busque las respuestas. Ahí está la gracia.
—Rajoy, en cambio, demostró ser un lector aplicado y voraz. Durante gran parte del debate, se ciñó al texto que le habían dado sus asesores y prefirió no responder a las preguntas que Rubalcaba le lanzaba.
—Rubalcaba es agricultor. Pero no un agricultor de patatas, zanahorias o plátanos. De hecho, según Rajoy, el del PSOE no necesita una casa en el campo y un huerto. El producto que cultiva es otro. "Usted es un sembrador de insidias. A donde quiera que va, se dedica a sembrar insidias", le dijo.
—Rajoy es maestro de Economía. Toda España creía que era abogado, pero Rubalcaba fue el encargado de sacar a la luz la noticia. Cuando el candidato del PP acabó de hablar sobre sus propuestas para salir de la crisis, el socialista le echó en cara su facilidad para irse por las ramas. Y agregó: "Los españoles y yo, en todo caso, le agradecemos la clase de primero de Economía que nos ha dado esta noche".
—Rubalcaba es mentalista. En un momento del debate le clavó a Rajoy una mirada de ojos quietos, punzantes. Luego, en un nuevo parloteo, quedó claro a qué venía tal gesto: "Si la gente supiera lo que usted piensa de verdad, ni siquiera los suyos le darían el voto", afirmó el del PSOE.
—Rajoy es electricista y experto en telefonía. Opinaban sobre si debía prescindirse o no de las diputaciones provinciales, y el del PP salió con una frase digna del propio Alexander Graham Bell: "Cuando fui presidente de la Diputación de Pontevedra, en 1983, llevé por primera vez la luz eléctrica y los teléfonos públicos".
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