—Me alegra que haya vuelto por la senda de la Revolución. La última vez, si mal no recuerdo, se acercó peligrosamente al discurso del imperialismo. ¡Viva el 26 de julio!
—Nada de eso: ni hoy es domingo ni vengo a celebrar un año más de la Revolución.
—¿Ah, no? ¿Va a seguir haciéndole propaganda al enemigo?
—No vine a hablar de política. Vine a hablar de la última novela de Wendy Guerra.