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26 de julio de 2016

Domingo de Revolución



—Me alegra que haya vuelto por la senda de la Revolución. La última vez, si mal no recuerdo, se acercó peligrosamente al discurso del imperialismo. ¡Viva el 26 de julio!
   —Nada de eso: ni hoy es domingo ni vengo a celebrar un año más de la Revolución.
   —¿Ah, no? ¿Va a seguir haciéndole propaganda al enemigo?
   —No vine a hablar de política. Vine a hablar de la última novela de Wendy Guerra.


1 de noviembre de 2015

Regreso a Ítaca



Escena 1: En una azotea de La Habana, a mitad de la tarde, frente al Malecón.
AMADEO: ¡Qué ganas tengo de ver un juego de pelota! ¡En España no saben lo que es eso!
ALDO: ¿Quién juega hoy?
EDDY: Industriales contra Santiago. ¿No oyes los gritos?
AMADEO: ¡Hasta los gritos me hacían falta!


28 de septiembre de 2015

Acuerdo



—Ya sabemos lo que piensa Daniel Cristancho sobre el Proceso de Paz con las FARC. Ahora sería bueno que usted, siempre tan rabioso, nos revelara su postura.
   —Le agradezco que no me compare con ese sujeto.
   —Está bien, pero no se vaya por las ramas. Los lectores quieren saber qué piensa.
   —Mi postura quedó clara en agosto del año pasado.


18 de junio de 2014

El Ambidiextro reconoce su derrota en las presidenciales de 2014




     Movimiento del Sin Remedio Nacional (MSRN)
     18 de junio de 2014

Tras los resultados de las elecciones presidenciales celebradas el pasado domingo en Colombia, acepto sin reparos la voluntad de la mayoría de mis compatriotas y agradezco el apoyo de los 5 votantes (el 0.000031% del total de electores) que me dieron su confianza en mi aspiración patriótica de liberar a Colombia de los 47 millones de colombianos que la habitan. Ha sido un orgullo representarlos con tan magna propuesta.
     Felicito al candidato de la Unidad Nacional y actual presidente de la República, Juan Manuel Santos, quien estará sentado en el solio de Bolívar cuatro años más.
     Sin embargo, quiero dejar claro que su reelección no es un motivo de alegría. O, por lo menos, no de una alegría parecida al entusiasmo o a la euforia. Digamos, más bien, que es un gesto de tranquilidad. Un respiro. Zurdos, diestros y ambidiestros de diversos sectores sociales coindicen en que Santos está lejos de ser el líder que Colombia reclama. Aun así, entre el pacto negociado con las FARC o el matoneo de Óscar Iván Zuluaga y su rabioso patrón, el pendenciero senador Uribe, es evidente que la suya es la mejor de las opciones. O mejor dicho, la menos peor. Y como decían las abuelas, «haremos de tripas corazón».
     Por ello, como líder del Movimiento del Sin Remedio Nacional (MSRN), aprovecho la ocasión para hacer extensivo mi apoyo a los diálogos que se llevan a cabo en La Habana. Y lo hago confiado en que se conviertan en una vía directa hacia la paz, la justicia y la reconciliación tras décadas y décadas de enterrar muertos de ambos bandos. Es una nueva oportunidad que, por el bien del país, no se puede desaprovechar. Y, quizá, la última.
     En caso de que el Gobierno firme la paz con las FARC y los acuerdos se lleven a la práctica en temas como reconocimiento de víctimas, reforma agraria, empleo, educación, seguridad social, lucha contra el narcotráfico y participación política, es posible que no haga falta liberar a Colombia de sus 47 millones de colombianos. Y si eso ocurre, renunciaré inmediatamente a mi aspiración presidencial y anunciaré la irreversible disolución del MSRN.
     Pero como Colombia suele ser tan terca y tan corta de entendederas, prefiero continuar con mi solitaria militancia hasta que dichos acuerdos se suscriban. Uno nunca sabe.
     Patrióticamente,


   El Ambidiextro
   (desde algún lugar del paraíso del exilio)

4 de febrero de 2012

Esperando a Yoani




—Para que entienda el caso de Yoani Sánchez, le propongo un ejercicio: suponga que usted tiene 35 años y vive con sus padres. Y suponga que a su padre, que es un viejo autoritario y cascarrabias al que le gusta meterse en todo, un día llega al colmo de controlar sus horarios.
    —Qué agobio ese padre.
    —Pero suponga una cosa más: que el viejo autoritario y cascarrabias, además de controlar sus horarios, un día no le da la gana de dejarlo salir. Y lo encierra en la casa.
    —¡Ni más faltaba! Yo pelearía por mi espacio.
    —Pues ahí está el asunto: Yoani lleva casi siete años exigiendo su propio espacio y el de otros 11 millones de cubanos. Pero el viejo cascarrabias que gobierna la isla (o su hermano) se ha hecho el de la vista gorda. Tiene un blog que recibe millones de visitas de todo el mundo. Es más, ese blog ha ganado numerosos premios, como el Ortega y Gasset de Periodismo que el diario El País de España le otorgó en 2008.
    —Bueno, por lo menos a España sí que ha ido.
    —No. Esa vez, al igual que en otras 18 oportunidades, el viejo cascarrabias no la dejó salir. Tres años después, Yoani no ha podido recibir el premio. Aquí en Madrid la seguimos esperando...
    —¿Y qué ha pasado desde entonces?
    —La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, estuvo en Cuba la semana pasada. Yoani, que está invitada al lanzamiento de un documental en el estado de Bahía el próximo 10 de febrero, aprovechó para enviarle por escrito una solicitud de visa. Y Dilma respondió con un «sí». Pero el viejo cascarrabias, una vez más, acaba de decir que no podrá salir de la isla.
    —Pronto será una coleccionista de negativas.
    —Sí, pero eso es lo de menos. De alguna forma, Yoani lo esperaba. La cuestión es que Latinoamérica está harta de viejos cascarrabias. Está harta de que a sus ciudadanos les digan qué hacer y qué no. Afortunadamente, es el único que queda. Hay tres o cuatro payasos que sueñan con seguir sus pasos, pero ni pasando por encima de las leyes lo van a lograr. Que lo sepan.