12 de septiembre de 2016

Escalada



Desde niño tuvo que pedalear cuesta arriba. Cuentan que a su mamá, doña Eloisa Reyes, alguien que arreglaba muertos le tocó la panza cuando estaba embarazada de él y le transmitió un mal que allá en la loma de El Moral, en medio de las frías montañas de Boyacá, lo llaman «tentado de difunto», y que son pocos los que sobreviven. Luego, montado en la vieja bicicleta que su papá usaba para ir a ordeñar las vacas al otro lado del potrero, aprendió a remontar la cuesta que le llevaba todos los días al colegio, en Arcaburo, a 18 kilómetros de su casa, y que a los 12 años ya subía y bajaba hasta con los ojos cerrados. Un día una tractomula lo sacó de la carretera y lo tiró por un barranco, pero él lo único que lamentó fue haber llegado tarde a clase y con la ropa sucia. Más tarde, cuando su nombre ya despuntaba en los torneos nacionales, un taxi se lo llevó por delante y estuvo cinco días en coma. Todos pensaron que se moría, como cuando le dio el mal del difunto, pero él se levantó de la cama y siguió pedaleando. Nadie pudo detener su escalada. Y así, paciente pero osado, humilde pero con la línea de meta entre ceja y ceja, se subió a los podios más importantes del mundo: el Tour de l'Avenir, el Giro, el Tour y, ahora, la Vuelta.

3 de septiembre de 2016

Perro alcalde



—Le presento a Duke, un Gran Pirineo de 9 años que acaba de ganar por tercera vez consecutiva las elecciones en Cormorant, Minnesota, en el norte de Estados Unidos.
   —Esto tiene que ser una broma, ¿verdad?
   —No, no lo es: el perrito ha demostrado un gran olfato político.
   —¿Por tercera vez consecutiva?

21 de agosto de 2016

Noventa



Para bien y para mal, estaba llamado a cambiar la historia de su país. A los 14 años escribió una carta al presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, que ya revelaba su interés por los asuntos políticos. A los 27 lideró un primer intento armado...por derrocar al dictador Fulgencio Batista, pero la operación fracasó y fue enviado a prisión. Allí asumió su propia defensa: «La Historia me absolverá», dijo. Seis años después, el día de Año Nuevo de 1959, entró triunfal en La Habana junto al resto de «barbudos» y comenzó una larga travesía en el poder. Carismático, sagaz y con una determinación de hierro, sobrevivió a 634 conspiraciones y a 10 presidentes de los Estados Unidos. Su figura, a la que se atribuían poderes místicos, fue referente de luchas similares en el resto del continente. Pero la Revolución no evolucionó: al contrario, se traicionó a sí misma. Durante décadas, los que pensaron distinto fueron relegados, vejados y fusilados. Otros huyeron bajo el estigma de «gusanos». El Comandante hizo una isla a su medida y acabó convertido en aquello que con tanta firmeza condenaba. La Primavera Negra de 2003 confirmó el desengaño de muchos: poco quedaba de aquel joven humanista de la Sierra Maestra. Sus ideas envejecieron tanto como él. Hoy, mientras celebra sus 90 años, la isla camina hacia un nuevo tiempo sin arengas revolucionarias ni uniformes verde olivo.

13 de agosto de 2016

Hoguera digital



—¿Ya firmó la petición en change.org para pedir la retirada del libro de María Frisa? Dese prisa, que ya somos casi 35.000. ¡Un poco más y lo logramos!
   —No pienso firmar nada.
   —¿Sus vínculos laborales con Alfaguara se lo impiden? ¿No le dan permiso?
   —Eso es lo de menos.


26 de julio de 2016

Domingo de Revolución



—Me alegra que haya vuelto por la senda de la Revolución. La última vez, si mal no recuerdo, se acercó peligrosamente al discurso del imperialismo. ¡Viva el 26 de julio!
   —Nada de eso: ni hoy es domingo ni vengo a celebrar un año más de la Revolución.
   —¿Ah, no? ¿Va a seguir haciéndole propaganda al enemigo?
   —No vine a hablar de política. Vine a hablar de la última novela de Wendy Guerra.


20 de julio de 2016

Bandera blanca



—¡Lo veo y no lo creo, compadre! ¿Al fin se cansó de poner la bandera de Colombia al revés cada 20 de julio? ¿Tanto le pesaba la conciencia, o qué?
   —¡Qué va! Es la misma: lo que pasa es que se le borraron los colores.
   —¿El amarillo, el azul y el rojo?
   —No: el rojo, el azul y el amarillo. Como la de Armenia. Acuérdese que estaba al revés.